Por Sebastián Casabé
Los orígenes y el auge de la vitivinicultura
La viticultura en Entre Ríos tuvo un desarrollo temprano y significativo dentro del mapa vitivinícola argentino. En 1928, la provincia ya se consolidaba como una importante región productora de vinos: contaba con 115 bodegas en funcionamiento y unas 2.500 hectáreas de viñedos, lo que la ubicaba como la cuarta provincia productora del país.
La cultura del vino llegó a Entre Ríos de la mano de la inmigración europea. Suizos, italianos y franceses aportaron conocimientos técnicos, tradiciones y cepas traídas desde sus países de origen, que se adaptaron al suelo y al clima entrerriano. A este proceso se sumó el impulso temprano de Justo José de Urquiza, quien experimentó con la plantación de cepas en el Palacio San José. Entre las variedades introducidas se destacó la cepa Lorda, luego conocida en el Río de la Plata como Tannat.
La crisis vitivinícola y la intervención del Estado
Hacia 1930, la actividad comenzó a atravesar una profunda crisis. El consumo de vino descendió de forma considerable, mientras la producción se mantenía elevada. En paralelo, las provincias de Cuyo —especialmente Mendoza y San Juan— enfrentaban una fuerte sobreproducción de uva. Debido a su dependencia casi exclusiva del cultivo de la vid, estas provincias presionaron al gobierno nacional para limitar la producción en otras regiones.
Como consecuencia, en 1935 se sancionó la Ley 12.137, destinada a reducir drásticamente la producción de vino en el país. Si bien la medida logró una reducción significativa a nivel nacional, su impacto fue especialmente severo en Entre Ríos, donde se ordenó el cese de la producción vitivinícola.
El impacto en Entre Ríos y la desaparición de las bodegas
La aplicación de la ley tuvo efectos devastadores en la provincia. Las autoridades destruyeron toneles y alambiques, derramaron el vino y obligaron a los productores a abandonar la actividad. Estas acciones resultaron profundamente traumáticas para la sociedad entrerriana.
La política benefició claramente a las provincias de Cuyo, ya que el Estado consideró que Entre Ríos contaba con otras actividades económicas y no necesitaba sostener la vitivinicultura. Como consecuencia, cerraron las grandes bodegas y la producción de vino prácticamente desapareció, subsistiendo solo elaboraciones a pequeña escala para consumo familiar.
La recuperación y el presente de la vitivinicultura entrerriana
Esta situación se mantuvo durante décadas. Recién en 1993, con la sanción de la Ley 24.037 impulsada por el senador Augusto Alasino, se estableció la liberación territorial para la plantación de viñedos, permitiendo nuevamente producir y comercializar vino en todo el país.
En la actualidad, Entre Ríos atraviesa un proceso de recuperación de su tradición vitivinícola. La provincia cuenta con tres bodegas industriales —Vulliez Sermet, BordeRío y Los Aromitos— y, según datos de 2024 del Instituto Nacional de Vitivinicultura, posee 57 hectáreas de viñedos, que simbolizan el renacer de una actividad histórica profundamente ligada a su identidad.
Qué bodegas visitar en Entre Ríos
Bodega Vulliez Sermet (Colón)
Una de las bodegas más emblemáticas de la provincia y referente del renacer vitivinícola entrerriano. Combina tradición familiar con técnicas modernas y una fuerte herencia de la inmigración francesa. Ofrece visitas guiadas y degustaciones.
Bodega BordeRío (Victoria)
Ubicada a orillas del río Paraná, se destaca por su propuesta contemporánea y su entorno natural. Cuenta con restaurante, visitas guiadas y degustaciones, ideal para una experiencia que integra vino, gastronomía y paisaje.
Bodega Los Aromitos (Colón)
Un proyecto de escala más pequeña y perfil artesanal. Propone una experiencia cercana y personalizada, con vinos que expresan el trabajo cuidadoso y la identidad local.
Finca Fenix (La Criolla)
Una bodega y viñedo ubicado en la localidad de La Criolla, provincia de Entre Ríos, sobre la costa oeste del río Uruguay. Ofrece vinos elaborados con uvas cultivadas en la zona y propone experiencias de visita relacionadas con la producción local. Está integrada en la ruta del vino entrerriana y cercana a ciudades como Concordia, Colón, Federación y Chajarí, con fácil acceso por la RN14.
Reserva Natural Viñedo y Bodega Pampa Azul
Un viñedo boutique y reserva natural situado en Concordia, Entre Ríos, entre los tramos de Salto Grande y Salto Chico sobre el río Uruguay. Además de la producción vitivinícola, combina actividades turísticas como paseos por viñedos, degustaciones y experiencias en contacto con la naturaleza.
